Saigón. Mierda.

El río como metáfora es tan fértil como socorrido, lo es en literatura y también en cine. Véase el ejemplo.
Saigón. Mierda.

El protagonista de "Appocalipse now" emprende una misión que le lleva por el Río Nung hacia el mismo corazón de las tinieblas que inspiró a Conrad, aunque en pleno siglo XX y no en África, sino en un Vietnam en guerra.

La película arranca con este monólogo:

"Saigón, mierda, aún sigo solo en Saigón. A todas horas creo que me voy a despertar de nuevo en la jungla. Cuando estuve en casa durante mi primer permiso, era peor, me despertaba y no había nada, apenas hablé con mi mujer, salvo para decirle "sí" a su petición de divorcio. Cuando estaba aquí quería estar allí, cuando estaba allí no pensaba más que en volver a la jungla. Llevo aquí una semana, esperando una misión, desmoralizado. Cada minuto que paso en este cuarto me hace ser más débil, y cada minuto que Charlie, como llamamos al Vietcong, se agazapa en la selva, se hace más fuerte. Todos consiguen lo que desean. Yo quería una misión y por mis pecados me dieron una. Me la pusieron justo en mi puerta".

El guión de Appocalipse now (1979) es de Francis Ford Coppola y John Millius.  "El corazón de las tinieblas" (1889) de Conrad inspiró la idea de la película pero el monólogo con el que amanece la historia es ineludiblemente un texto contemporáneo: nos habla de la soledad (en Saigón), del paso del tiempo y la angustia de ver correr el reloj a “cada minuto”, de la falta de sentido  (“cuando estaba aquí quería estar allí”), de la inutilidad del deseo (“quería una misión y por mis pecados me dieron una”).

El viajero de Conrad conoce el horror de Kurtz pero el capitán Willard es ya un desconocido para sí mismo cuando emprende la misión.

La metáfora del río como vehículo de viaje iniciático ha dado mucho de sí (recuerdo ahora a Maqroll El Gaviero de Álvaro Mutis porque también viaja en un curso fluvial inmerso en la jungla, aunque sin Charlie agazapado y haciéndose un ser más fuerte a cada minuto) y más aún la del navegante (desde Homero a Hugo Prat).

Anthony Quinn en Lawrence de Arabia (David Lean, 1962) decía: "soy un río para mi pueblo". Olvidemos la dimensión bélica o política de ambas películas y vayamos a la frase. Willard no se encuentra a sí mismo. Quinn no se siente solo. 

Disfruten del lunes.